Proibido o branco

El racismo está de moda en Brasil. Cualquiera puede notarlo si visita el país. Hace años algunas personas llevaban por la calle camisetas en las que declaraban, orgullosos, su pureza racial: «100% preto» (100% negro). Lo africano en origen representa la buena nacionalidad; lo mestizo (o mejor lo mulato) también es admisible dentro del canon patriótico. Lo otro, lo proclamado opresivo según una dicotomía falsa y maniquea (especialmente en Brasil) es naturalmente culpable. Lula da Silva tenía una explicación racial para la crisis económica mundial: «La crisis está causada por comportamientos irracionales de gente blanca de ojos azules, que antes parecían saber de todo y ahora demuestran no saber de nada.»

Las palabras de Lula son consecuencia lógica del ambiente ideológico brasileño. En Brasil, país sometido a la ingeniería social en lo que llamo un experimento gramsciano avanzado (probablemente el más avanzado del mundo) se inculca el odio racial. Todo buen discurso de odio basa su éxito en la victimización, la herramienta más efectiva para que el común de la gente —que tiende normalmente más a evitar problemas que a buscarlos— sienta el suficiente rencor o la «justa» indignación como para juntarse a una manada y morder al «opresor». En Brasil hace cierto tiempo que se ponen cuotas reservadas a «negros» para acceder a la universidad. «Negros» entre comillas, porque negros en Brasil hay pocos, así como hay pocos blancos. En Brasil se ha importado el discurso sobre los derechos civiles en los Estados Unidos, país donde sí hay blancos, y donde sí hay negros, y se exige a un joven brasileño nacido de genes portugueses, indios, africanos e italianos que se coloque a un lado de la línea divisoria. Igual que el cristiano viejo se complacía en su pureza, el buen brasileño debe olvidar la blanquitud, nuevo estigma del racismo posmoderno.

Esa blanquitud es difícil de disimular para Fernanda Lima y Rodrigo Hilbert. Por lo tanto que salgan por televisión, que se muestren a todo el mundo es indigno, escandaloso, antipatriótico. Y cuando afecta a algo tan grave como la reputación de una nación se hace necesario que intervenga la fiscalía. El racismo negro-mulato sigue, en su progresión, los mismos pasos que sigue cualquier discurso racista, fascista o autoritario: primero gana «respetabilidad» académica, después se extiende socialmente y por último se consagra en ley, convierte en delito la discrepancia y se arma con la fuerza del estado para perseguir al objeto de su obsesión.

Post-scriptum: el fiscal de São Paulo, sin embargo, no ve discriminación en la buena presencia de la pareja de presentadores blancos. Ya se sabe, la televisión es un medio visual y la función principal de un medio visual es lucir tipo y escote en todo momento y lugar. ¿Y quién querría levantar una pancarta para identificarse con los «feos oprimidos y discriminados»? Beyoncé pertenece a una minoría oprimida, sin duda, pero está buena, y por lo tanto puede proclamar con orgullo que a pesar de negra tiene dignidad. Tanta o más que Fernanda Lima.

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7 respuestas a Proibido o branco

  1. Urko dijo:

    El populismo étnicista, el etnopopulismo, es la estrategia al alza en la lucha por el poder. Tiene los mismos elementos que el nacionalismo exacerbado y excluyente, con idearios basados en el historicismo, el etno-centrismo y, como tú bien explicas, el victimismo y la perpetuación de los presuntos agravios. Esto no traerá nada bueno.

    Un saludo Perhi, nos vemos por mnm.

  2. Argonauta_chanquete dijo:

    ¿Lo peor de todo? Que no faltarán los “blancos” que apoyen y justifiquen este tipo de delirios etnocentristas por considerar que ellos tienen la culpa de los agravios que estós “xenófobos políticamente correctos” crean que les han sido inflingidos, sean estos reales o imaginados, actuales o pasados. Pasa, por ejemplo, con el indigenismo en Sudamérica que culpa a España del atraso económico de esos países porque hace medio milenio “les robamos sus riquezas”; aparte de que es una visión considerablemente exagerada de lo que ocurrió entonces, no faltan españoles que les dan la razón. White guilty síndrome, le llaman. La patología de sentirte culpable de los agravios que la raza blanca ha inflingido a otras etnias y culturas a lo largo de la historia, solo por el mero hecho de ser blanco, aunque tu nunca hayas discriminado ni humillado a otra persona por ser de una etnia o cultura diferente.

    • Perhi dijo:

      Habría que hacer un estudio de las raíces puritanas de ese síndrome de culpabilidad blanco. A mí no me parece casualidad que haya nacido y sea típico en los países cenizos afectados por la Reforma protestante, donde durante siglos ha sido un hábito mental la autoflagelación moral y la culpabilización hasta de la mera existencia terrenal (en alguna rama del protestantismo incluso se predicó la inconveniencia de escribir lápidas y nombres en ellas, pues el cuerpo humano, como cosa de suyo inmunda, lo mejor que podía hacer era desintegrarse sin dejar recuerdo de dónde estaba). Yo creo que este hábito occidental, y específicamente norteño, de darle al flagelo explica la buena acogida que ha tenido esta mortificación secularizada del policorrectismo autocensor. Si es que somos masocas.

      • Argonauta_chanquete dijo:

        Si, al varón occidental blanco heterosexual de clase media le encanta flagelarse, censurarse y culpabilizarse. Él mismo se está convirtiendo en un paria, dándole la razón a todos los histéricos que le culpan por una serie de agravios que en la inmensa mayoría de los casos son resultado de la exageración y el vicitimismo reiterado. Hay negros en EEUU que exigen responsabilidades y compensaciones a los descendientes de las familias blancas que esclavizaron a sus antepasados, cuando ni unos pudieron recibir tal agravio, ni los otros pudieron hacerlo, ya que es algo que sucedió hace casi dos siglos. Y este veneno de autocompasión se extiende; hoy se ha armado un buen pollo en MNM por el nuevo anuncio de Campofrío, que se atreve adecír ¡oh! ¡Que ser español no es tan malo! Imperdonable en un país que sigue asociando lo español al franquismo.

      • Jorge dijo:

        Efectivamente, el judeocristianismo cultural, tiene mucho que ver en esa mentalidad autocensora y de autoodio. El izquierdismo es consecuencia de ello, y a su vez el izquierdismo moderno es quien lo expande, propaga e impone.

  3. Jorge dijo:

    Racismo antiblanco puro y duro y afrocentrismo.
    En España y en Europa se ha impuesto igualmente la visión racista antiblanca por parte de la casta política, el sistema de adoctrinamiento e ideologización que llaman”educación pública” y los medios de comunicación.
    En definitiva: la dictadura del marxismo cultural y el izquierdismo moderno.

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