Cuando escribí el anterior post, prometí explicar las razones por las cuales pienso que la tauromaquia es una disciplina a preservar y fomentar. Dado que lo prometido es deuda, vamos allá.

Probablemente, de todos aquellos que se han significado en la defensa de la tauromaquia, Fernando Savater ha sido el que, en un ensayo corto pero muy interesante llamado Tauroética, ha dado una visión más útil de los argumentos a su favor (aunque yo no comparta todos), rebatiendo en gran parte las tesis animalistas que, a día de hoy, son las que tienen mayor fuerza a la hora de exigir la “abolición” de todos los espectáculos con animales. Es muy importante hacer esta acotación, porque los animalistas no buscan tan sólo la eliminación de las corridas de toros, sino también la de los encierros y la de todas aquellas actividades en las que esté implicada la participación de un animal (incluida la ganadería, obviamente), independientemente de que éstas sean cruentas o no.

Creo que es importante hacer una breve reseña histórica para entender el significado social de la tauromaquia y lo que ésta representa. Las primeras reseñas las tenemos en la civilización minoica, emplazada en la isla griega de Creta y en la que ya observamos pinturas en los palacios donde se representan juegos con toros que tendrían un significado ritual; nos referimos, pues a que el origen de la tauromaquia tendría no menos de 3500 años. Posteriormente, tanto en la civilización micénica instalada ya en la Grecia continental como en la Grecia Clásica, la lucha contra el toro (pues éste es el significado etimológico de la palabra tauromaquia, que proviene del griego) sigue siendo un tema recurrente, tanto en la pintura como en la escultura; es significativo que en las métopas del Partenón de Atenas se representen escenas de centauromaquia, donde se refleja con claridad el significado mitológico que tenía para los atenienses el toro: la fuerza bruta que había que vencer mediante los valores cívicos de la polis. Es ahí, en la lucha del intelecto contra la fuerza bruta irracional, donde está la base de lo que luego evolucionará a lo largo de los siglos hacia subdisciplinas más sistematizadas en el resto de Europa occidental. ¿Cómo se puede calificar de bárbaro un espectáculo que tenga este discurso?

Si hubiese un mínimo de honestidad intelectual a la hora de plantear argumentos contra la tauromaquia, probablemente el argumentario “abolicionista” habría quedado desmontado hace tiempo, pero es el pensamiento dominante el que empuja a las masas para que demanden su prohibición sin saber ellas mismas, la mayoría de las veces, gran cosa (aparte de que les resulte desagradable ver sangrar y morir a un animal). Para muestra, vamos a ver lo que dice el promotor del más reciente movimiento prohibicionista en Portugal:

As corridas de touros foram uma actividade lúdica comum a vários países europeus durante a idade média. A maioria desses países aboliu este tipo de espectáculos sangrentos por volta do século XVI por se tratarem de eventos cruéis e impróprios de nações civilizadas

Lo voy a explicar brevemente: la razón de la eliminación no tenía que ver con que fuesen “espectáculos impropios de naciones civilizadas”, sino con que fuesen impropios de “la piedad y caridad cristianas”. Por lo tanto, la bula Salude Gregis (1567) de Pío V no tenía que ver con la protección a los animales, sino con el hecho de que fuesen espectáculos de diversión para la gente que les alejaban del modo de vida cristiano. Nada que ver, pues, con la visión laica y evolucionista que tiene el movimiento animalista. Otra muestra de que en el movimiento antitaurino hay mucho de demagogia y de mezclar churras con merinas siempre que eso ayude a la Causa.

De todas maneras, he de dar las gracias a los antitaurinos, porque sin su existencia no me habría planteado seriamente la cuestión. En las corridas de toros hay drama, pero al mismo tiempo hay arte y emoción porque se representa en cada lidia la victoria de la civilización frente a la fuerza bruta, y cuando un torero sufre una cornada o muere en la plaza recordamos que esa victoria no es fácil, y que por ella se paga en ocasiones un alto precio. Las corridas de toros son, pues, una apología del coraje, valor que, convendremos la mayoría, a día de hoy escasea en la sociedad española; en este sentido, la tauromaquia ha tenido históricamente un valor pedagógico para el conjunto de la población. Por otra parte, la revolución estilística protagonizada por Juan Belmonte, contemporáneo a la Generación del 27, añadió otro elemento a esta disciplina, y fue su ascensión a la categoría de arte, de algo bello de observar por su valor estético.

Además de los valores inmateriales que posee la tauromaquia, también hay dos cuestiones de índole tangible por las que hay que defenderla: ecólogica y de condiciones de vida de los animales. El toro bravo necesita, para ser apto para la lidia, de un ecosistema en el cual pueda vivir en régimen de semilibertad, el de la dehesa; con ello, sin buscarlo expresamente, los ganaderos de toros bravos consiguen mantener cientos de miles de hectáreas a salvo de la especulación urbanistica y que, además, que el toro bravo viva en unas condiciones objetivas muchísimo mejores que las del resto del ganado común orientado a la producción de carne o lácteos. Ante estos datos fácilmente comprobables, los animalistas callan porque saben que esto es verdad y lo que desearían (pero de momento no se atreven a manifestarlo abiertamente) es que el conjunto de la población adoptase la dieta vegana como única fuente de alimentación.

Delimitadas estas cuestiones, considero que se tendría que abrir un diálogo para conservar la tauromaquia con todos los valores positivos que contiene y eliminar las cuestiones que impiden que, hoy en día, sea un espectáculo para todos los públicos. No es bueno que un niño vea herir y matar a un animal por algo que él  no es capaz de entender (de la misma manera que no debería ver programas de televisión como “Sálvame”) y, personalmente, considero que se puede representar esta victoria de forma incruenta, dado que tiene un significado simbólico con sangre y sin ella. A mi entender, el camino a seguir tendría que ser el iniciado en países como USA o Canadá, en los cuales las banderillas contienen cintas de velcro que se fijan en el lomo del animal en una superfície previamente adherida para este menester y en las que el animal no es herido, son las llamadas corridas incruentas o “toros sin sangre”; quizás se requeriría de un periodo de transición para que las ganaderías seleccionaran ejemplares más jóvenes y con mayor tendencia a humillarse en la embestida (lo que hoy en día se consigue mediante el tercio de varas), pero sería perfectamente posible conseguirlo en un plazo de unos diez años.

Dudo mucho que, si desapareciese la tauromaquia, consiguiéramos un mundo mejor. Probablemente, conseguiríamos más centros comerciales (esa es la tendencia de muchas plazas de toros antiguas) y más edificaciones en lo que hoy son dehesas, pero habríamos perdido un patrimonio incalculable, para seguir avanzando hacia un nihilismo que se preocupa mucho de los derechos animales pero que olvida las raíces humanistas de donde procede nuestra civilización occidental.

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13 respuestas a Por qué defiendo la tauromaquia

  1. albbblog dijo:

    Los animalistas no nos callamos el tema de las dehesas. Si el dinero público que se destina para la tauromaquia se hiciera para el mantenimiento de ecosistema el beneficio para ellos sería muy superior. Además las dehesas no son los paraísos que nos quieren vender, no representan los ecosistemas reales de las zonas en las que se encuentran.
    En cuanto a que el toro de lidia lleva una vida mejor que los partícipes de la ganadería intensiva también es ampliamente conocido. Pero que la situación de unos sea muy mala no justifica la situación de otros. Igualmente se pide la abolición de ambas por ser moralmente injustificables.

    En cuanto a la argumentación general utilizada, basada en la cultura, tradición y raíces de nuestra civilización, es irrelevante y no sirve para justificar la discriminación que sufre un animal con la misma capacidad para sentir el dolor que un humano. Porque por el mismo motivo podríamos defender los circos romanos en los que se mataban cristianos. Pero no lo hacemos porque no es moralmente aceptable. Lo mismo sucede con la tauromaquia.

    No existe justificación de índole moral para no tener en cuenta los intereses de aquellos seres con capacidad para sentir, ni para que dichos intereses sean arbitrariamente considerados en función de la especie a la que se pertenezca. Ni mucho menos para que un interés primario como es el de no sentir dolor y seguir viviendo sea supeditado a un interés secundario como el del ocio y el placer.

    Y ese es vuestro problema, no tenéis principios morales válidos. Recurrís a argumentaciones que no pueden justificar nada. Seríais más honestos si simplemente reconocierais que lo hacéis porque os gusta y ya está. En lugar de eso tratáis de justificar lo injustificable y acusáis a otros de demagogos e ignorantes.

    • santaliberdade dijo:

      Ya me tardaba que aparecierais… 🙂

      Nada, te aconsejo que vuelvas a leer todo el post antes de vomitar más bilis. Tu respuesta confirma mi tesis de que personas como tú sois unos ignorantes, dado que ni sabéis leer y os arrancáis como los Miuras a la primera, en cuanto alguien no os baila el agua ni acepta vuestra sesgada concepción de la realidad.

      Un saludo.

    • Jorge dijo:

      Izquierdista moderno sobresocializado o quizás”sobreanimalizado”.
      Las plantas también sufren. Pobre lechuga arrancada y descuartizada para hacer ensaladas,¿y la patata frita en aceite hirviendo? bufff, qué torturas…

  2. Francisco dijo:

    Absolutamente de acuerdo con santaliberdade. La arrogancia de este jovencito no tiene límites. ¿Quién se cree que es para decir que los taurinos no tenemos principios morales válidos?. Se cree superior por creer que defiende a los animales, cuando lo que defiende es una animalada intelectual.

  3. Francisco dijo:

    Este chaval debería irse a vivir con Peter Pan y Disney al pais de eso, de nunca jamás.

  4. Francisco dijo:

    Nunca he despreciado tanto a un animal como para rebajarlo a la calidad de mascota.

  5. Juan dijo:

    Parece que ofender personalmente es la característica para responder por parte de los seguidores taurinos, aunque no soy un experto en el tema, pienso que para divertirse o emocionarse el hombre no necesita emplear a un toro u otro animal el cual no tiene la capacidad para entender la situación a la que se le somete, no estoy seguro, pero de forma natural no recuerdo otro animal diferente del hombre que haga algo así, creo que por sí solo con el tiempo se acabarán estas cosas.

  6. jorge dijo:

    Bajo este sentido apoyo lo que dices. Sin tortura y sin sangre seria atractivo este deporte Andres. Como lo es el coleo americano y otros deportes donde se mide las fuerzas pero sin castigar al animal por su instinto.

  7. Nada argumenta la crueldad hacia otros seres vivos.

  8. Marcos Tarifeño dijo:

    No hace falta conocer raíces y costumbres ancestrales para saver si una practica es cruel o no. Hablamos de crueldad, no de necesidad, ni de tratar bien a los toros antes de llevarlos a su muerte casi segura sangrandolos, debilitandolos, solo por el hecho de decir “si, somos lo suficientemente fuertes como para derrotar a un toro, pero no lo necesario como para que esté sano, fuerte y consciente del peligro humano a la hora de esa corrida fatal”. Deberian repudiar una actividad de ese tipo si en lugar del toro, corriera un pariente de ustedes, que tan orgullosos de su intelecto están, al considerar al toro un animal inferior (dañado, sangrado, y cansado cobardemente) para solo divertirse… Hoy existen animatronics, realidad virtual, y muchas otras maneras de divertirse, si se acepta que los ancestros realizaban actividades que, por el solo hecho de divertirse, eran y son cruentas, terribles y lejanas de la moral y la dignidad de ser Hombres y Mujeres, pensantes y respetuosos del mundo en que convivimos.

  9. priscilla dijo:

    La verdad respeto todo tipo de pensamiento y forma de vivir la vida, pero para mi matar a un animal es horrible de cualquier punto de vista, me dio mucha risa leer como tratan a un vegano, pero bueno así es la vida siempre habrá gente que piense distinto a uno. Pero yo siempre estare en contra de los tipejos que ganan plata por su “valentía”.

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