Os presento a Peter Singer

Una de mis aficiones es la tauromaquia. No voy a hablar en este post de las razones por las cuales pienso que esta tradición ha de perdurar (aunque me comprometo a abordarlas en otro), pero viene a cuento de una circunstancia que viví recientemente, en la última corrida de toros a la que he ido, en Portugal.

El día anterior tuve un intercambio de pareceres con una persona de edad avanzada; ésta rechazaba la tauromaquia por su carga de violencia y sufrimiento animal y, como uno ya está acostumbrado a escuchar este tipo de tópicos, decidí interpelarla sobre su voto en el referéndum de 2007 que legalizó el aborto libre hasta la décima semana del embarazo en ese país: había votado a favor.

Tengo la impresión de que al lector medio de este blog no le extrañará, en absoluto, la postura de dicha persona, aunque sea lo que el sentido común dicta como una incoherencia de cabo a rabo: rechazar el sufrimiento animal y, en cambio, apoyar el asesinato masivo de vidas humanas. Si hiciéramos una encuesta entre las personas que se manifiestan frente a las plazas de toros exigiendo la “abolición” de la tauromaquia, la mayoría apoyaría el aborto.

La cuestión está, pues, en desenmascarar a los ideólogos de semejante estupidez, puesto que los “activistas” no son más que loros que repiten cansinamente las mismas consignas y que necesitan hacerse notar de alguna forma para compensar existencias, por lo general, bastante aburridas. Normalmente, se alegan varias graduaciones para justificar estas posturas esquizofrénicas, y la más manida (aunque no la única, y en este post analizaremos por dónde pueden ir los tiros en los próximos años) es la del dolor. Según esto, el Dolor pasaría a ser el criterio supremo que ha de regir cualquier acción ética.

Que la ética se ciña, únicamente, a cuestiones de índole sensitiva, elimina de un plumazo toda la filosofía que durante 2.500 años ha teorizado sobre la dignidad humana y sobre la separación entre seres humanos y animales. Si el criterio supremo que ha de regir la acción ética es el Dolor y la búsqueda de su eliminación, con ello queda automáticamente abierta la puerta al aborto y a la asistencia al suicidio para seres humanos, pero la aplicación de este programa hasta sus últimas consecuencias nos llevaría, también, al veganismo obligatorio, puesto que también quedaría eliminado cualquier trato a animales que les pudiera implicar dolor: este programa de máximos es defendido por el movimiento animalista y apoyado, de forma discreta pero efectiva, por la izquierda política. De ahí que se busque eliminar las fronteras entre seres humanos y animales con proyectos demenciales como el “Gran Simio”, que intentó ser impulsado por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en su primera legislatura pero que quedó convenientemente aparcado en un cajón.

Todo este proyecto de ingeniería social tiene, en realidad, un beneficiario claro: la élite económica mundial, representada por entes nada transparentes (ni inocentes) como las fundaciones Rockefeller y Ford, el club Bildeberg o la Comisión Trilateral. Ellos son los primeros interesados en extender la Cultura de la Muerte para los seres humanos y financiar, en correspondencia, la Cultura de la Vida para monos, morlacos y otros animales. ¿Por qué? Veamos:

1-       El aborto libre permite un control efectivo de la natalidad que facilita en los países desarrollados el llamado “dumping social” y la llegada permanente a éstos de inmigrantes procedentes de países en vías de desarrollo que abaratan la mano de obra.

2-      La legalización del suicidio asistido permite, a medio plazo, un ahorro a los sistemas de sanidad pública y pensiones de los países desarrollados.

3-      La adopción de un veganismo oficial como meta a alcanzar para los países desarrollados pone a disposición ingentes cantidades de tierra utilizadas hoy en día para explotación ganadera de tipo extensivo y que podrían reconvertirse en parcelas de cultivo o solares para la construcción, incrementando en todo caso la rentabilidad económica de éstas.

¿Qui prodest? Como hemos podido ver, la ética que tenga como meta evitar el Dolor es un muy buen negocio. Y, cómo no, los progres, nuestros queridos tontos útiles, están ahí para hacerle el trabajo sucio al poder oligárquico deshumanizado.

Llegados a este punto, y si el hipotético lector progre o despistado ha logrado aguantar las náuseas, vamos a ver hacia dónde avanza este modelo de ética, cuyo actual pope es un profesor australiano llamado Peter Singer. Este sujeto, bioeticista en la universidad useña de Princeton e impulsor del ya citado “Proyecto Gran Simio”, además de asumir todo el pack de la Izquierda posmoderna (abortismo, apoyo de la asistencia al suicidio, veganismo) da un paso más allá y, desde una perspectiva filosófica utilitarista en la que la ética se funde con el interés individual, defiende la zoofilia y el infanticidio.

Singer defiende la zoofilia en base a que, al ser los humanos grandes simios, las actividades de satisfacción sexual con otras especies animales no deberían suponer una transgresión legal. La particular lectura de la Teoría de la Evolución que hace Singer nos lleva a eliminar las fronteras entre humanos y animales.

El infanticidio es defendido en base a que un recién nacido no es un ser autoconsciente y, por lo tanto, su vida depende de sus padres. Serían éstos los que, en función de su interés, podrían decidir sobre la vida (o la muerte) de la criatura, no el Estado. Como podrá imaginar el lector, esto abre la puerta al asesinato indiscriminado.

¿Es necesario que repita a quién benefician estos postulados? Quizás no, pero vamos a ver cuáles serían las consecuencias de la extensión de dichas prácticas:

1-       Al legitimar la atracción sexual hacia otras especies animales, se puede desviar la libido y, por lo tanto, la normalización social de dichas conductas redundaría en una menor natalidad y en un individualismo humano crecientes (lo que favorece el consumismo).

2-      El infanticidio tendría las mismas consecuencias que el aborto, pero la línea que lo legitimaría se extendería más en el tiempo, permitiendo así la eliminación de todos aquellos nacidos que no pudieran ser rentables económicamente para la comunidad.

Sólo para ilustrar al público (y para que no acusen a uno de conspiranoico), diré que, entre los mecenas de la Universidad de Princeton encontramos, ¡oh, sorpresa!, a las fundaciones Rockefeller y Ford.

En los próximos años, veremos abrirse este debate legal con los defensores de siempre y con los financiadores de siempre, y veremos también cómo aquellos que no comulgamos con ruedas de molino seremos injuriados y vilipendiados por los medios de comunicación de masas y tildados de “fanáticos” o “extremistas”.

Tenemos la responsabilidad, desde la sociedad civil, de actuar como contrapoder ante la degradación de la dignidad humana propugnada por los más poderosos y apoyada por una progresía hedonista en la cual la izquierda clásica (que cada vez dudo más que exista) no se debería reconocer. En nuestras manos está conseguir un mundo mejor para nuestros hijos sin renunciar a nuestros valores humanistas.

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Una respuesta a Os presento a Peter Singer

  1. MAnuel dijo:

    Non serei eu quen defenda o libre aborto ou o infanticidio.

    Nembargantes, apoio o proxecto Gran Simio así como a protección dos cetaceos, evitando a sua escravitude en ridículos espectáculos así como a sua matanza como alimento, dado que considero que é inmoral tratar así a un ser con determinadas capacidades cognitivas, e no caso dos cetáceos, que nin sequera son ben coñecidas polo de agora.

    Como dicía Asimov, a definición de persoa non é necesariamente ligada a definición de humano; se por exemplo tivésemos contacto con extraterrestre de gran intelixencia, dixaría este de ser persoa? pero non sería humano.

    Con respecto a Singer, se quere foder cun gorila el saberá, cada un ten as suas rarezas, pero dubido que sexa algo de moito éxito a curto prazo xd xd xd mais ben semella un chiste. Para min protexer certas especies cuns direitos básicos non vai en detrimento dos dereitos humans. Tampouco estamos a falar de darlles dereito a voto ou unha pensión….

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