Sobre un «debate al rojo vivo» acerca de Democracia Real Ya

Por misterios de los navegadores web o de los sistemas operativos (a saber), no he podido enviar un comentario a la página web de la Sexta para opinar sobre el programa «Al rojo vivo» del día 19 de mayo. Déjolo aquí; a lo mejor alguien lo lee. El debate está en este link (concretamente en la tercera parte):

http://www.lasexta.com/sextatv/alrojovivo/completos/al_rojo_vivo__miercoles__18_de_mayo/441133/1

Y el comentario frustrado a continuación.

——————————————————

Estimados señores:

Soy un espectador habitual de su programa. Este miércoles he visto la entrevista que han hecho a un portavoz de Democracia Real Ya. Un movimiento que veo con bastante interés, y cuya existencia me parece muy significativa — más allá de las concordancias o discrepancias que pueda tener con él. No soy parte de DRY, y lo veo más con curiosidad que con adhesión. Por eso me parece que han acertado mucho al tratar el asunto e invitar a uno de sus portavoces. Me han parecido pertinentes las preguntas y opiniones de casi todos sus invitados, incluso en su divergencia: me ha gustado tanto oir a Irene Lozano, como a Antonio Papell, como a Federico Quevedo, Elisa Beni o Manuel Rico.

De todos he sacado algún provecho menos del señor Ramón Pérez-Maura. Como yo también he tenido los veinteseis años de su invitado, no me ha costado nada reconocer el significado del tono que ha usado. Probablemente todo el mundo se haya encontrado en su juventud con alguien que piensa que la mejor manera de calmar el nerviosismo que le provoca que una persona joven tenga la «osadía» y la «insolencia» de discrepar con él es «ponerlo en su sitio». Por lo que se ve, todavía existen en España alguno de estos personajes de antaño que confían en que la inseguridad personal que se presupone (acertadamente o no) que tienen los jóvenes les sirva a ellos como un atajo expeditivo para hacerse obedecer — en vez de tratarlos con el respeto que merecen los «señores» (o sea, ellos) y que no merecen los «mocosos». El tono de Pérez-Maura fue intimidante desde la primera pregunta que le hizo (con una entonación innecesariamente cortante y agresiva, cuestionando lo que no se cuestiona en ningún otro tipo de invitado), y rebasó el límite del buen gusto cuando recomendó al portavoz de DRY que «no se pasase de listo». Recomendación que hace bastante tiempo que no oía, que en mis tiempos de facultad estaba invariablemente asociada a un profesor tan típicamente ignorante como petulante, a un profesor henchido de prepotencia por su «superioridad» de clase y por la inferioridad plebeya de sus subalternos, y que incluso a mí, que soy bastante «clásico» en mis formas y en mi manera de ser, me sigue oliendo a… naftalina. Y lo peor para el señor Pérez-Maura no es que sus modos huelan a naftalina: es que dado el contexto en que fueron usados, son simplemente ridículos.

No es difícil saber qué es lo que le ha pasado a Pérez-Maura (que no le ha pasado a algún otro tertuliano, por cierto, aunque probablemente tendría más motivos que Pérez-Maura). En vez de rebatirlo educadamente, ha preferido usar el sarcasmo («¿cómo se llega al consenso? El que no está de acuerdo, ¿qué tiene que hacer, callarse?»), y reírse con ese tipo de risa en la que se pronuncia la letra «o» (o sea, la vocal que inserta en una risa denota la ostentación del desprecio). Sin embargo, el portavoz de DRY no se ha amilanado y le ha pedido que le respete (respuesta muy bien dicha y en un tono infinitamente menos prepotente que el de Pérez-Maura). Y señor Pérez-Maura, acostumbrado tal vez a repartir su escasa simpatía según la «categoría» del interlocutor, y tal vez acostumbrado a que el método le funcione, ha confudido esta integridad con el colmo de la insolencia.

Personalmente le recomendaría señor Pérez-Maura que en la próxima ocasión en que se sienta intelectualmente contestado le diga esa frase, tan de señoritingo, a una persona de las que considere «de categoría». O mejor, que sea simplemente discreto, que se guarde lo que le sale de dentro y que nos ahorre esa vergüenza ajena. Si Pérez-Maura demostrase tener la valentía de tratar como un «mocoso insolente» a un Felipe González, o a una Esperanza Aguirre, tal vez su estilo, aun no pareciéndome correcto, me merecería un cierto respeto. Pero su intervención ayer no lo merece. Es una pena que se haya evidenciado que un tertuliano generalmente capaz de opinar con bastante reflexividad no se priva de «desmelenarse» en función de la «clase» de persona con quien está hablando. No soy nada complaciente con la juventud actual, ni comparto el discurso de exaltación banal de todo lo «nuevo», que me parece que abunda en la posmodernidad como sustituto del pensamiento profundo, pero sí creo que las personas que no son jóvenes tienen una responsabilidad al exhibir modelos de conducta y de valores que influyen en los jóvenes, por naturaleza menos experimentados y más imitativos. Y estoy seguro de muy pocos jóvenes habrán tomado como ejemplo el comportamiento de Pérez-Maura — afortunadamente.

Atentamente,

Su seguidor

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sem categoria. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Sobre un «debate al rojo vivo» acerca de Democracia Real Ya

  1. Pingback: Fácil ejercicio de memoria a corto plazo | Licor-café

  2. anonimo dijo:

    Estoy de acuerdo, excepto que en vez de “señór Pérez-Maura” deberías reconocer que es simplemente un energúmeno al que el movimiento DRY pilla en fuera de juego.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s